Rencontres du Maquis pour l’Émancipation ~ 10 au 15 août 2022

Je suis heureux de mettre en ligne ici le beau programme de ces nouvelles «Rencontres du Maquis pour l’Émancipation». Mon seul regret est que cancer et traitements m’empêcheront d’y participer. Salut fraternité et sorellité aux camarades de la Commune du Maquis!

“Ne jamais obéir” ~ le secret de longévité d’Hellyette Bess

Un copain me fait passer cette publication dans Philosophie Magazine (juin 2022, malgré l’indication erronée « 2021 »). L’occasion de souhaiter un bon retour chez elle à Hellyette après une hospitalisation, ainsi qu’un complet rétablissement.

 

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Autres images de la manif du Premier Mai 2022 ~ de l’ami Éric

Déclinaison (pertinente) d’un vieux slogan féministe
Optimisation fiscale
Les deux couleurs de mon drapeau… Thank you Satan !
À coups de marteaux. Probablement des gestionnaires nietzschéens
Tissé sur le motif
Ils veulent tout, quoi !
Une idée venue à de nombreux castors

“Durruti sin mitos ni laberinto y otras estampas” ~ Agustín Guillamón

 Durruti sin mitos ni laberinto y otras estampas, de Agustín Guillamón, editado en Madrid (enero de 2022) por Fundación Aurora Intermitente y Sueños de Sabotaje. Colabora: Queimada.

 

Índice:

Prefacio de Octavio Alberola

  1. Biografía de Durruti
  2. Carta de Durruti desde la cárcel (1933)
  3. El bar “LA TRANQUILIDAD” y el 19 de Julio de 1936 en el Paralelo
  4. Habla Durruti (noviembre de 1936)
  5. Los comités de defensa de la CNT (1931-1938)
  6. La Barcelona revolucionaria. De julio de 1936 a mayo de 1937
  7. ¿Quién impulsó y quién ahogó la insurrección de mayo de 1937?

Anexos:

Anexo 1: Carta de Durruti a la Generalidad de Cataluña protestando, en nombre del Comité de Guerra, por la militarizacion de su columna. Fechada en Osera el 1 de noviembre de 1936.

Anexo 2: Orden de los comités superiores a Durruti para su inmediata incorporación al Frente de Madrid. Decision tomada en un Pleno de Locales y Comarcales de Cataluña el 9 de noviembre de 1936.

Avance:

El libro está constituido por siete estampas, absolutamente autónomas e independientes entre sí, que unidas en el formato de un libro conforman un conjunto estructurado que amplía, transforma y multiplica las imágenes y el contenido de cada una de esas estampas.

Entendemos por estampa una ilustración precisa y detallada de un paisaje, de una persona o de un pueblo, dibujada por el ágil trazo del lápiz magistral de un dibujante (como Sim) o por la foto mecánica de un artilugio. Hay escritores que escriben estampas con dos o tres frases, como Mary Low o George Orwell. No sobra una palabra, no falta una coma o un paréntesis. Con apenas medios, definen y encuadran una situación, retratan una personalidad o sintetizan una vida. Hacen estampas.

Esas estampas, esas imágenes, eternizan un instante, unos días o unos meses, captando su esencia más profunda. Sin embargo, el conjunto de las siete estampas produce una sensación de movimiento telúrico, de encaje final de las piezas del puzle y explicación de todas y cada una de las ilustraciones en una estructura firme y exacta, que explica el breve y luminoso estallido de la revolución, así como su dolorosa oscuridad y muerte.

Sólo tres estampas se dedican a dibujar el perfil del revolucionario Buenaventura Durruti; las otras cuatro, exponen el terremoto colectivo, masivo y popular del hecho revolucionario y, luego, la horrible y sangrienta embestida de la contrarrevolución estalinista y republicana.

Esas cuatro estampas demuestran y explican que Durruti no se perdió en ningún laberinto. Guillamón nos presenta un Durruti sin mitos, más allá de la divinización de algunos y de su demonización por otros; o de su banalización por los más. Durruti no fue un dios, ni un héroe del pueblo. Fue un revolucionario más entre otros miles.

Este libro de siete estampas termina con la inclusión de dos importantes anexos documentales: el primero es la protesta de Durruti por la militarización de su columna; el segundo se trata de la orden dada a Durruti el 9 de noviembre de 1936 de marchar a Madrid.

El conjunto de las siete estampas y los dos anexos nos ofrece la esencia de la figura de un revolucionario, esculpido con la ética del conocimiento y el combate por la historia en formato de libro.

El pasado se escurre como el agua entre las manos; es el rostro desencajado por un profundo grito mudo del ángel horrorizado de la historia ante la destrucción, arrastrado de espaldas al futuro por un viento huracanado, paralizadas las alas mientras bajo su vista todo muere y se desmorona impreciso, agostado, decrépito, irreconocible y ruinoso. Todo lo sólido se desvanece en el aire. Durruti, santificado y momificado, es asesinado dos veces, le ascienden a Teniente Coronel del Ejército Popular y le hacen decir que renuncia a todo, excepto a la victoria. La revolución se esfuma como un hermoso sueño, sin apenas dejar huellas. Nada permanece inmutable, salvo la aniquilación de todo lo existente. ¿Cómo contar eso sin citar a Walter Benjamin y su Angelus Novus?

La documentación hallada en los archivos es el sine qua non de la ciencia histórica. Los archivos son los lugares donde los investigadores como Guillamón obtienen la mayor parte de los documentos que sustentan su relato, mimbres con los que el narrador intenta construir una cesta (o relato histórico) capaz de ordenar y contener esas estampas de la Revolución y de la Guerra. A veces, esos archivos, muchos y variados, en no importa qué lugar del mundo, son parcos y avaros, pues apenas dejan vislumbrar lo realmente sucedido. En esos trances la cesta queda inacabada, apenas esbozada, pero los contornos construidos y los vacíos existentes ofrecen un conjunto global que permite intuir la forma de la cesta y, en contadas ocasiones, su contenido.

Historiadores académicos, doctorandos en busca de pesebre, mitómanos nacionalistas, nostálgicos estalinistas reciclados y ridículos charlatanes de una obsoleta ortodoxia de cartón-piedra confeccionan siempre la misma cesta, la que tienen en su cabeza, o la que les han comprado; no importa los documentos conseguidos.

Suelen ser cestas absolutamente perfectas, pero falsas.

Los traperos y coleccionistas de papeles viejos, como se define Guillamón, fabrican la cesta que pueden con el material hallado, y si hace falta hurgan entre la basura desechada por inútil y se alimentan con los suculentos desperdicios encontrados. Los del trapero y el universitario son métodos contrarios y ajenos, que se repelen y combaten. Pero el salvaje sistema del trapero no sólo es infinitamente mejor que el académico; en realidad es el único digno, veraz y éticamente posible.

He aquí unas hermosas estampas de Durruti, de la Revolución Social y de su fracaso, que se fundamentan siempre en un riguroso y sólido trabajo previo de investigación, sin amos ni subvenciones, ni otras servidumbres materiales o ideológicas que condicionen los resultados.

Balance. Cuadernos de historia

Febrero de 2022

Número de páginas: 92

Dimensiones: 190 cm × 125 cm