El efecto Chomsky o el anarquismo de Estado

Capture d’écran 2014-11-19 à 10.32.13

El otoño de 2001 vio culminar un entusiasmo editorial y militante para los textos de Noam Chomsky, perceptible desde 1998. Varias recopilaciones se publicaron (en particular, por la editorial Agone), así como algunas entrevistas ; una parte de la prensa anarquista hace un uso inmoderado de sus numerosos textos y entrevistas disponibles en internet.

Le Monde Libertaire le consagraba la portada de su primer número del año, preludio a una larga serie[1]. Los textos políticos del famoso lingüista americano eran en efecto imposibles de encontrar hace veinte años.

Este redescubrimiento se realiza casi siempre de forma panergírica. “Noam Chomsky es el más conocido de los anarquistas contemporáneos; es también uno de los más famosos intelectuales vivos”, escribe Normand Baillargeon (“El orden sin el poder”, Agone, 2001). En el prólogo de “La guerra como política exterior de los Estados Unidos” (Agone, 2001) Jean Bricmont lo califica llanamente de “gigante político ignorado”. Los “autores” de una entrevista, curiosamente titulada “Dos horas de lucidez” (Les Arènes, 2001), tampoco le van a la zaga, aclamando “uno de los últimos autores y pensadores vivos verdaderamente rebeldes de este naciente milenio”, cuyo tiempo libre, nos informan “se reserva con seis meses de antelación”. No cabe duda que estas fórmulas, a las que no pienso imputarles un crimen, características de un culto a la personalidad extrañas a la tradición libertaria, hacen reir al principal interesado. Pretenden, y por eso me interesan, convencer al lector que tiene la oportunidad de descubrir un pensamiento absolutamente original hasta entonces despreciado e ignorado. Por parte de los periódicos y comentaristas libertarios (Baillargeon, etc.), se trata de utilizar la reputación internacional del lingüista Chomsky para favorer la difusión de posiciones políticas calificadas de anarquistas, y así darles credibilidad ante el reconocimiento universitario y científico de quien las defiende. Por tanto es necesario presentar a Chomsky como un lingüista célebre duplicado en un pensador anarquista. Es sobre la legitimidad — y las consecuencias — de este dispositivo lo que aquí deseo examinar. Lire la suite